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¿Podrá Jesús Aguilar recuperar su versión de 2018?

El primera base venezolano vuelve a la Liga Nacional con esperanzas de retomar su poder y de cargar ofensivamente con los Marlins en 2020.

MLB: Spring Training-New York Mets at Miami Marlins Sam Navarro-USA TODAY Sports

Los Marlins apostaron por Jesús Aguilar cuando lo adquirieron, en diciembre, desde los Rays de Tampa Bay por vía waivers. Todo esto ocurrió con la esperanza de que el primera base recupere la forma que mostró en 2018 con los Cerveceros de Milwaukee.

En aquel año fue a su hasta ahora único Juego de Estrellas, gracias a una tremenda temporada que incluyó 35 jonrones y 108 carreras impulsadas. El venezolano también conectó 25 dobles, dio 135 hits en total, anotó 80 veces y registró una línea de .274/.352/.539.

Pero en la campaña siguiente, entre Milwaukee y Tampa Bay, sus promedios bajaron a .236/.325/.389. Su total de cuadrangulares bajó a solo 12, con apenas 50 remolcadas, en únicamente 369 apariciones al plato en 131 juegos.

Pese a su bajón, hay esperanza para Aguilar y los Marlins. De hecho, para él, todo parece cuestión de ajustes. En su caso, las estadísticas no demuestran una alteración dramática, ni negativa en ponches (25.3 K% en 2018, 22.0 K% en 2019), ni en la potencia de sus batazos (89.8 MPH en 2018, 89.3 MPH en 2019).

Su launch angle (13.8 grados) y el porcentaje de barrels sí disminuyeron ligeramente (7.5 %), pero todavía estuvieron por encima del promedio general de las Grandes Ligas.

En el rendimiento mostrado por Aguilar en 2019, en comparación con su estelar 2018, hay dos aspectos que pudieron perjudicar su juego.

El primero de ellos, y quizás el que pudo afectarlo en menor medida, fue la suerte. Pese a que exhibe un 41.7 por ciento en cuanto al porcentaje de conexiones fuertes de FanGraphs y un 37.7 por ciento en el Hard Hit % de Baseball Savant (que toma en cuenta conexiones a 95+ millas por hora), el robusto inicialista tuvo un BABIP de .272, el más bajo para él en cualquier torneo en el que haya disputado al menos 20 juegos.

También, su promedio de bateo y su porcentaje de slugging pueden respaldar este argumento. En 2018, cuando sus impactos alcanzaron una velocidad de salida de 95+ millas por hora, su average fue de .620 (150-93) y su slugging se registró en 1.440. Aunque igual fueron notables, esos números bajaron a .517 (89-46) y 1.045 durante la campaña pasada. Si se trata de slugging, .395 puntos de diferencia pueden resultar en unos cuantos extrabases, si se preguntan.

El otro factor, el de más preocupación o importancia, es que Aguilar debe recuperar su condición de asesino de pitcheos rápidos, algo que aparentemente perdió en 2019.

En 2018, el nacido en Maracay no perdonó los envíos potentes: 14 dobles, 20 cuadrangulares, promedio de .327 con el madero y un slugging de .602, de acuerdo con Baseball Savant.

Pero eso cambió en el torneo anterior: seis biangulares, seis vuelacercas, .252 de average y .403 de slugging. Para un hombre que destaca por su poder, esos números no son muy alentadores.

Aguilar tuvo problemas para lucir frente a lanzamientos a 95+ millas por hora. Aunque en 2018 ligó para .323 y .785 en cuanto a promedio y slugging, el año pasado apenas ligó para .207 y .414.

Quizás, y como esperan los Marlins, sea cuestión de preparación y ajustes. A fin de cuentas, Aguilar mejoró notablemente cuando pasó a los Rays (.261/.336/.424). ¿Podrá Miami contar con la versión más productiva del jugador de 29 años? Lo sabremos tan pronto arranque la ronda regular.